
El 10 de septiembre del presente año 2008 entre Francia y Suiza, el Gran Colisionador de Hadrones se estrenó con gran éxito según afirman los científicos padres del invento, y todos, ellos, felices igual que niños con zapatos nuevos, pero como era de esperar la cosa no se detiene ahí, el alegre correteo de los protones arriba y abajo no ha sido más que el comienzo, que, al ser afortunado (no volamos por los aires versus un agujero negro), promete que esta historia de terror se prolongue de una manera insospechada viviendo día a día la angustiosa incertidumbre de no saber lo que sucederá mañana.
Las noticias de la prensa dan fechas y no se ponen muy de acuerdo, unos dicen que dentro de 10 días (escribo esto el 11 de septiembre) tendrá lugar el experimento estrella y otros que el 21 de octubre, la verdad es que, o nadie se aclara, o la información que se recibe es inexacta a propósito. Ahora lo que resulta indudable es que los 10.000 sabios (unos han dicho 6.000, otros 9.000) están dispuestos a no detenerse hasta que encuentren el misterioso bosón de Higgs más conocido últimamente como la partícula de Dios, y con cuyo hallazgo suponen podrán desvelar los más recónditos secretos del universo... si tienen tiempo para ello, claro.
Desde que la Tierra es Tierra han transcurrido bastantes miles de millones de años y muchas especies vivas e importantes han caminado por ella hasta llegar a la humana, la más inteligente (?) de todas según se afirma. Una especie humana dominada por una insaciable curiosidad que no la va a llevar a buen puerto precisamente. Lo malo es que ésta especie humana somos todos, dirigidos por grupos que nos manipulan de manera arrogante sin tener ni un segundo de consideración por lo que podamos desear o no desear, importándoles un bledo nuestras esperanzas y nuestras ilusiones y burlándose de una manera casi obscena de nuestras necesidades más primarias, la más elemental de todas: vivir.
Me parece inconcebible que haya científicos dispuestos a jugarse la existencia del planeta en aras de un experimento sumamente peligroso que ellos minimizan con la vista ida y la expresión robotizada, y me parece muy triste que los científicos que tienen sentido común y protestan calificando de gravísimo el experimento, sean ridiculizados y dados de lado.
Otra de las cosas que no entiendo es porque se defienden tanto los derechos humanos, se habla en contra de la pena de muerte, se clama contra el aborto, contra la eutanasia y nadie dice nada en contra del Acelerador de partículas, que burla burlando puede borrarnos del sistema solar y no en solitario que digamos.
¿Por qué no protestan los grandes mandatarios, por qué no dice nada el Papa, por qué el Dalai Lama guarda silencio, por qué los líderes religiosos de otras confesiones ni siquiera dan su opinión?
Luego está el gasto monstruoso que representa el tal acelerador, seis mil millones de euros que pueden convertirse en humo sin más y para nada realmente porque jugar con fuerzas que nos sobrepasan lo único que puede traer es la extinción así que se dé el más mínimo fallo humano, que de eso no está libre nadie por muy sabio que sea cuando, en propias palabras del ingeniero británico director del LHC Lyn Evans: “Las pegas persistieron hasta 15 minutos antes de las 9.30, cuando empezamos la inyección del haz que por fin ha ido bien”.
Si se me permite comentarlo, escalofriante ese “por fin”, pero aún hay más, también en palabras de Lyn Evans: “Es una máquina enormemente compleja y pueden surgir problemas en cada momento”. Si todo un científico lo admite ¿qué es lo que puede pensar el hombre de la calle?
Y encima nos tratan como a tontos lanzándonos la carnaza de un rap que habla del Acelerador de partículas lo mismo que si de un juego se tratara. ¿Tan frívolos somos, tan aborregados estamos, tan inconscientes somos?
Yo me pregunto, este experimento que se afirma es importantísimo para el progreso de la humanidad ¿erradicará el hambre en el mundo, la pobreza, detendrá las guerras, el terrorismo, la explotación infantil, acabará con el sida? Me parece que no, entonces ¿vale la pena gastar todo ese dinero en semejante tentativa? El planeta se halla inmerso en una crisis económica global pero eso no parece afectar el mantenimiento de una empresa que seguirá engullendo millones.
Claro que durante 20 años el Acelerador ha creado muchos puestos de trabajo y supongo que los bancos se habrán beneficiado de ello, al albergar nóminas y más nóminas ¿todo hasta cuándo y realmente para qué, para satisfacer una curiosidad peligrosa, para sentirse superhombres, dioses, aprendices de brujo?
He leído comentarios de personas que ante el experimento del pasado 10 de septiembre decían cosas como éstas:
“Mi hija no irá al colegio mañana, estaremos juntas hasta el final”, “Soy muy joven, tengo novia y una vida por delante, muchos proyectos, paren, por favor”.
Pero, como naturalmente todo eso son pequeñeces, ningún sabio que se precie las escuchará porque buscar el momento en el cual se inició el Big Bang es mucho más importante y de gran futuro, ¿no creen ustedes?
Yo quiero levantarme cada mañana y ver el cielo azul sobre mi cabeza, no es una gran ambición pero me basta.